
El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es una condición del neurodesarrollo que afecta la forma en que una persona presta atención, controla sus impulsos y regula su nivel de actividad.
En los niños se nota, por ejemplo, en:
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Dificultad para concentrarse en tareas o seguir instrucciones.
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Tendencia a distraerse fácilmente.
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Moverse o hablar en exceso.
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Actuar sin pensar demasiado en las consecuencias.
No significa que no puedan aprender o portarse bien, sino que su cerebro funciona de manera diferente y necesita apoyos, estrategias y paciencia para desarrollar todo su potencial.
Las rutinas y el orden se convierten en esenciales en las familias de niños/as con TDAH, pero, a veces, es complicado saber qué hacer y cómo tenemos que actuar los padres en casa. Para ayudarte, hemos creado una pequeña lista de pautas que puedes aplicar en el día a día:
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Divide las tareas en pasos cortos: en lugar de “ordena tu cuarto”, prueba con “guarda los juguetes”, luego “haz la cama”.
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Usa apoyos visuales: calendarios, pizarras o listas con dibujos/palabras que le recuerden qué hacer.
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Establece espacios específicos: un rincón tranquilo para estudiar, otro para jugar. Eso ayuda a separar actividades.
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Ofrece pausas frecuentes: 5–10 minutos de descanso cada 20–30 minutos de tarea pueden mejorar la concentración.
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Recompensas inmediatas y concretas: algo sencillo como elegir el cuento de la noche o una actividad compartida (cocinar juntos, armar un Lego, etc.)
Si necesitas ayuda, en Clínica Palabra nos encargamos de potenciar las habilidades y el aprendizaje de tu hijo/a con TDAH.
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